Desde pequeña siempre me ha costado mucho exteriorizar mis sentimientos, por lo que a los demás les daba una sensación de enfado y por eso no se acercaban mucho a mí.

Cuando fui creciendo y llegué al instituto esta manía me combirtió en la rarita, la friki pero en sentido despectivo. Gracias a dios encontré un pequeño grupo de amigos que me comprendían.

Según he ido madurando me he vuelto más hermética aún y finjo mucho mis reacciones. No porque no me interesen sus cosas, sino para evitar que ellos se preocupen de las mías.

Estoy tan acostumbrada a finjir sonrisas cuando me quiero morir por dentro que ya me sale de manera natural.

Lo hago para que no se preocupen por mí y sobre todo para no afectarles emocionalmente, ya que la negatividad tiende a contagiarse y no quiero eso para ellos.

Por eso muchas veces finjo enfermedades para no estar en su entorno, o finjo dormir cuando en realidad estoy más despierta que nunca mientras me planteo si debería seguir existiendo.

Por esto a veces me considero una falsa, pero lo hago para bien.

Hasta la próxima.

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